viernes, 30 de julio de 2010

El tipo de la barra

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- Varias noches, siempre es lo mismo, estoy algo cansado. - Piensa él, apoyando un codo, de espaldas a la barra, mientras en la otra sostiene su refresco.

Noche tras noche se acumulan los descaros y desprecios que casi todas las mujeres han vomitado sobre él, creídas e ineptas, superficiales.

Nos han engañado, nos hacen creer que sólo existen algunos lugares donde se puede encontrar a alguien, donde se puede mantener una conversación, donde encontrarse con una persona que nos llame la atención por el motivo que sea y poder entrarla con cualquier excusa pensada dos segundos antes.
Todo es mentira, todo un engaño, se puede encontrar a una persona especial en cualquier lado, en cualquier momento del día y de la noche, esta es la realidad.

- ¿Qué se creen que son? Hay formas y formas de decir las cosas, no hace falta tratar mal ni faltar al respeto. - Por esta noche ya ha tenido bastante, pero aún no se quiere marchar.

- Ir tirando la caña a todo bicho que se mueva no funciona, no, no funciona. Me quedaré aqui apoyado un rato, o quizá más, no sé que hacer. - Piensa él.

- Ya no haré nada, iré de garito en garito, de pub en pub, de sitio en sitio, de aquí para allá, buscando lugares nuevos, y si veo a una chica que me llame la atención, iré a por ella, sea en la panadería, en el centro comercial, o donde sea, aunque no sé si debería también hacerlo en el centro de salud o en el cementerio. -De repente se enfada con sigo mismo, hay algo que le empuja, es como un nudo en el estómago que le dirige, que le impulsa.

- ¡No!. -Esputa sin querer. - No, si veo a alguien en cualquier lugar, lo haré.-No se reconoce, algo en él ha cambiado, ha apericido ese nudo, esa fuerza que le empuja desde el estómago.

-Activaré el Bluetooth, y veré quién tengo por aquí alrededor. -Hace tiempo que enciende el Bluetooth, piensa que tal vez alguien piense como él y busque a alguien por el teléfono móvil, últimamente siempre deja encendida esa opción, y de vez en cuando busca gente, aunque el radio de acción no sea muy elevado.

-Ufff, cuanto nombre raro -Mira ensimismado la pantalla de su teléfono móvil, mientras se le ilumina la cara.

Pero cómo saber de quién se trata, no es como rozarle la mano a alguien en medio del bullicio de una calle.
Aún no se atreve a mandar ningún archivo.
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3 comentarios:

Prozac dijo...

imagino a ese hombre postrado en la barra pensando, si adentrar el circulo de su vaso en su espacio vital o dejarlo encima de la barra mientras se deshacen los hielos ...


"Pero cómo saber de quién se trata, no es como rozarle la mano a alguien en medio del bullicio de una calle." :)

Karina dijo...

Interesante

Karina dijo...

aun no puedo creer que vengan a Chile