domingo, 23 de enero de 2011

Diálogo espejo

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- ¿Por qué lloras?
- Yo no lloro, llora el espejo.
- Un espejo sólo refleja lo que ve, no lo que sientes.
- Déjame llorar con una toalla en la cara.
- Dime, mírame y dime, por qué lloras.
- Lloro porque no está aquí, no me queda suficiente fuerza.
- Aún sin fuerza, ¿tienes aliento para llorar?



- Sólo para susurrar su nombre, con cada lágrima, con cada respiración, con cada latido.
- Lávate la cara, y mientras el agua recorra tu mejilla, y el ruido corra por el grifo, podrás llorar, con tanta fuerza, que harás que suspire, mientras tu nombre se desliza por sus labios.
- Descanso de buscarla, pero jamás descansaré de tenerla.
- ¿Por qué pinesas ahora en lo que debiste decirle?
- Voz tan dulce, no interrumpiré, aunque luego me falte tiempo para hablarla, y acabe susurrándole a una toalla, delante de un espejo.


- Soy testigo de tus mejillas.
- Sólo ella tiene tal privilegio.
- Soy testigo de tus ojos rojos y llorados, esta noche.
- Mis ojos, no, ya no son mios.
- ¿Lloran la ausencia de su dueña?
-Lloran y suspiran por volver a reflejarla.


Antes de que sus lágrimas recorran mi cara, esta noche de sueño, apagaré la luz y dormiré en su busca.
Buenas noches, me dijo, con su dulce voz.
Buenas noches, le dije, y callé.
Buenas noches, amor mio, debí decirle, y no pensé.

No puedo pensar, sólo puedo pensarla.

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Escuchando: Saigo no Yakusoku
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2 comentarios:

simplemente Nuria dijo...

te quiero cariño....

pronto nos lo podremos decir en persona.... (L)(L)(L)

Sofia a. dijo...

Precioso!:)